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Cómo se graban los videos eróticos

Un productor pornográfico tiene una idea para una escena, basada en patrones que ha ido incorporando de escenas anteriormente grabadas. Establecen un presupuesto acorde con lo que esperan recuperar de la escena. Seleccionan las actrices preferidas, quizás de un agente o de sus propias conexiones. O quizás le asignan tareas a una persona de casting, para encontrar modelos que reúnan ciertas características físicas, habilidades o que den el perfil de los personajes.

El productor reserva el equipo para filmar los videos eróticos, al menos una persona de cámara, a veces otros técnicos. El productor contrata una localización para que ocurra la escena, aunque en ocasiones también se graba en plena calle. El productor discute los requisitos de la escena con el director (a menudo, el que graba). El día de la filmación, el director discute las directrices con los intérpretes y comienzan a rodar.

Los entresijos de la industria del porno

La persona de la cámara se lo lleva al editor de vídeo, que monta una edición, haciendo un corte para que el productor (y posiblemente el director) revise y dé notas al respecto. Una vez los últimos arreglos están hechos, la escena está lista para ser emitida. A veces, el productor es capaz de desempeñar todos estos roles, o al menos varios de ellos. Desde la década de 1970, las colinas sobre Hollywood han sido el anfitrión de una industria pornográfica en auge. La mayoría de las películas de sexo americanas se filman allí en almacenes y hogares privados – ayudando al Valle de San Fernando a ganar 4.000 millones de dólares en ventas anuales en su apogeo de los años noventa.

¿Cómo se convirtió un suburbio del desierto fuera de camino en la capital pornográfica del mundo? Ubicación, ubicación, ubicación. En su inicio, la industria pornográfica se extendía a través de Los Ángeles, San Francisco y Nueva York, donde se concentraba la industria del entretenimiento. Como Paul Fishbein, cofundador de AVN Media Network (porn’s trade media organization) explicó a Associated Press en 2002, el negocio emigró al Valle de San Fernando debido a “los bajos alquileres y el acceso al negocio principal de las películas”, dando lugar a una producción desmedida.

El Valle de San Fernando está situado a unos 40 kilómetros al norte de Los Ángeles. Su proximidad ayudó a crear un oleoducto de talentos de Hollywood, que incluía directores, equipo y actores cuando necesitaban un pequeño ingreso extra. El pequeño y sucio secreto del valle ofrecía perspectivas de trabajo particularmente atractivas en los años 90, cuando la industria televisiva y cinematográfica comenzó a secarse. Los estudios estaban enviando producciones principales al extranjero, donde cuestan menos dinero para rodar. Sin duda, esta máquina de hacer dinero tan bien engrasada sigue funcionando a pleno rendimiento.